lunes, 14 de mayo de 2018

DÍA DE LA MADRE

El Día de la Madre se conmemora en España el primer domingo de mayo, pero a través de las redes he descubierto que ayer fue motivo de celebración en muchos lugares del mundo como Italia y Sudamérica.
Este año ha sido, digámoslo así, más especial para mí que en años anteriores. ¿El motivo? A parte de que mis hijos se van haciendo tan mayores que los caminos que toman les impiden acudir a esta cita anual, —no conviene hacer una tragicomedia de esto, porque realmente si lo deseo, puedo celebrarlo en la ocasión siguiente en la que nos juntemos (excusa buena para salir a comer fuera de casa)—, sino porque he apreciado cómo, este año en particular, el paso de los años han ido minando las fuerzas en mi madre, y de cinco años para acá, esa caída se ha ido afianzando.
Me senté pensando en ella, y en todas las madres que desgastamos las fuerzas por AMOR, hermosa palabra y nunca mejor dicho. ¿Qué salió? Una poesía que transcribo y publico —después de tiempo sin hacerlo— mientras escucho de fondo la banda sonora de la película «Sin perdón».
Vayan por delante mis Felicitaciones más grandes a Todas las Madres del Mundo. «Feliz Día de la Madre».


A TÍ MADRE

Deja que calme tu llanto
y vista de flores tu almohada.

Hoy la estrellas salieron
antes de la madrugada.
Tus ojos no están llorosos
sonríen con tu mirada,
el cansancio de los días
se refleja en cada paso
de tus pisadas arrastras.

Más tarde
me agarro a tu cuello
salto como zagala,
las letras guardadas quedan
la lección,
aprendida a casa.

Siguen pasando las lunas
y tú esperando a la ventana.
La noche canta la fiesta, 
yo bailo y grito
pero tú,
a la ventana.

Cuando me visto de blanco
tu mano
la cola plancha,
y coloca en las mías
el ramo de rosas blancas.

Después,
en cada sol y cada luna
de cada día que pasa
sigues siendo quien me lleva
quien me guía en esperanza.


Vuelvo a enredar mis dedos
en tu pelo
que hoy lleva canas.
Vuelvo a besar tu rostro
que surcos de día marcan
pero sigo viendo la mirada
de quien siempre me sostuvo
de quien curó mis llagas
que las heridas hacían
mientras de niña jugaba,
y cuando el corazón lloraba
del amor adolescente
que entre nubes viajaba.

Después fuiste consejera
cuando yo, ya era casadera.
Has cuidado de mis hijos
has sido su otra madre,
cuando notaban mi ausencia.

Y en cada caminar,
siempre curando mis llagas.

Hoy que tu cuerpo te pesa
porque los años te cansan
quiero abrazarte MADRE
y darte MILES DE GRACIAS
y calmar tu llanto a besos
y vestir de flores tu almohada.



05-05-2018






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